16 Sep AOVE y piel: cómo cuidarla desde dentro después del verano
El verano nos deja buenos recuerdos, pero también supone una época especialmente intensa para nuestra piel. Más horas de exposición solar, altas temperaturas, sal, cloro, aire acondicionado y cambios en nuestras rutinas pueden hacer que al llegar septiembre la notemos más seca, apagada o tirante.
Es entonces cuando solemos recuperar nuestras rutinas de cuidado, pero la cosmética no es la única protagonista. Lo que comemos también forma parte del cuidado de nuestro organismo y, por extensión, de nuestra piel.
Y dentro de una alimentación equilibrada, el aceite de oliva virgen extra (AOVE) tiene mucho que aportar.
Antioxidantes frente al estrés oxidativo
La exposición a factores ambientales como la radiación ultravioleta contribuye a la formación de especies reactivas de oxígeno y al estrés oxidativo, uno de los procesos relacionados con el envejecimiento de la piel.
El AOVE contiene diferentes compuestos bioactivos, entre ellos polifenoles como el hidroxitirosol y derivados de la oleuropeína, además de otros componentes minoritarios con actividad antioxidante. Precisamente, buena parte del interés científico en torno al AOVE va más allá de su contenido en ácido oleico y se centra en estos compuestos fenólicos.
Una revisión reciente de ensayos clínicos encontró efectos del consumo habitual de AOVE sobre diferentes biomarcadores relacionados con el estrés oxidativo y la inflamación, aunque los autores señalan que la certeza de la evidencia varía según el marcador estudiado.
Vitamina E, un antioxidante presente en el AOVE
Otro de los componentes interesantes del aceite de oliva virgen extra es el alfa-tocoferol, una forma de vitamina E. Esta vitamina liposoluble tiene una función antioxidante y contribuye a proteger las células frente al daño oxidativo.
El AOVE también contiene otros componentes minoritarios, como carotenoides, escualeno y fitoesteroles, cuya cantidad puede variar dependiendo de factores como la variedad de aceituna, el momento de recolección o las condiciones de producción.
Las grasas también importan
Cuando hablamos de piel solemos pensar inmediatamente en vitaminas y antioxidantes, pero los lípidos también desempeñan funciones estructurales importantes en nuestro organismo.
El principal ácido graso del aceite de oliva es el ácido oleico, una grasa monoinsaturada característica de la dieta mediterránea. De hecho, el AOVE destaca precisamente por la combinación de esta fracción grasa con sus compuestos fenólicos y otros componentes minoritarios.
¿Entonces tomar AOVE mejora la piel?
Aquí conviene hacer un pequeño matiz.
No podemos afirmar que añadir una cucharada de AOVE a nuestra alimentación vaya a “reparar” por sí sola la piel después del verano. La salud de la piel depende de muchos factores: genética, edad, exposición solar, hidratación, descanso, tabaco, alimentación y cuidados dermatológicos, entre otros.
Lo interesante es entender el AOVE dentro de un patrón alimentario saludable, especialmente la dieta mediterránea, rica también en verduras, frutas, legumbres, frutos secos, cereales integrales y pescado.
La literatura científica está estudiando precisamente la relación entre este patrón alimentario, sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias y diferentes aspectos de la salud cutánea.
¿Y utilizar aceite de oliva directamente sobre la piel?
Aunque el aceite de oliva y sus compuestos también se investigan en dermatología y cosmética, comer AOVE y aplicarlo directamente sobre la piel son dos cuestiones diferentes. Existen investigaciones interesantes sobre los derivados del olivo y sus compuestos fenólicos en el ámbito dermatológico, pero eso no significa que utilizar directamente el aceite que tenemos en la cocina sustituya a una crema hidratante, un protector solar o un tratamiento indicado por un dermatólogo.
Septiembre: cuidarse también desde la cocina
Después de meses de sol, playa y piscina, septiembre puede ser un buen momento para recuperar rutinas: volver a dormir mejor, hidratarse adecuadamente, mantener la protección solar y recuperar una alimentación variada.
Y ahí sí tiene sitio nuestro AOVE.
En una ensalada, sobre unas verduras, acompañando una tostada o como base de nuestras recetas, el aceite de oliva virgen extra es mucho más que una grasa para cocinar: es uno de los grandes protagonistas de la dieta mediterránea y una fuente natural de compuestos bioactivos.
Porque cuidar nuestra piel no empieza únicamente delante del espejo. También puede empezar en el plato. 🫒🌿