drones en el olivar

Drones en el olivar

La tecnología está empezando incorporarse en todos los sectores. El uso de drones en el olivar llega para quedarse, diversos proyectos de investigación ya estudian la eficacia de este tipo de tecnología en los campos de cultivo.

Los drones suponen un desarrollo tecnológico y de innovación que permite avanzar en técnicas de agricultura de precisión. El drone facilita información que antes sólo se obtenía en laboratorio o vía satélite, lo que impulsará la investigación, el desarrollo y la innovación en este fruto.

Los drones en el olivar suponen una gestión integral, ecológica y optimizada de éste mediante la monitorización no invasiva de parámetros de interés. No se trata solo de realizar vuelos con estos aparatos para obtener datos de cultivos mediante cámaras u otros sensores, sino construir una solución completa que integre la obtención de datos, transmisión, procesamiento, interpretación, visualización y guiado de acciones, de forma cercana y ergonómica para el agricultor. Pretende ser un sistema manejado por el propio agricultor, de modo que después de un proceso de aprendizaje, constituya una herramienta más, como los aperos de labranza o el propio tractor, que tiene a su disposición para llevar a cabo su trabajo diario.

El principal objetivo de este tipo de proyectos es modernizar un sector tradicional como el de la olivicultura, creando un producto tecnológico pionero, adaptado a sus necesidades y comercializable, que cree nuevas posibilidades de negocio y se sitúe a la cabeza de la innovación internacional. Se busca mejorar la sostenibilidad del cultivo del olivo, favoreciendo un uso óptimo de los recursos. Los olivareros están dispuestos a invertir si toda esta tecnología les resulta rentable, y los datos demuestran que el futuro va por ahí. La agricultura de precisión permite el ahorro en todos los ámbitos, desde agua hasta abonos, fitosanitarios, electricidad, combustible. Y al mismo tiempo es más sostenible en términos medioambientales.

Esta tecnología se usa desde hace años en los cultivos herbáceos como el maíz y los cereales de Estados Unidos. En nuestro país es ahora cuando se está empezando a aprovechar estos recursos y ya hay proyectos en marcha para su implementación en los campos españoles.

drones en el olivarLa solución se basa en un drone o un conjunto de ellos dotados de sensores como cámaras de luz visible, térmicas, multi e hiperespectrales, sensores basados en fluorescencia y espectroscopia NIR (infrarrojo cercano) que actúan conjuntamente con una red de sensores terrestres, lo cual permitirá monitorizar en tiempo real y de forma georreferenciada los parámetros clave del olivar. De este modo, se conocerá en tiempo real, olivo por olivo, si falta o sobra agua, si hay algún árbol enfermo, dónde van a empezar a salir malas hierbas, dónde faltan nutrientes y qué nutrientes son recomendables.

Desde los drones, mediante dispositivos de comunicaciones inalámbricos, los datos serán enviados a un centro de monitorización y control. Desde ahí, mediante conexión a Internet, telefonía móvil o radio, los datos serán distribuidos a los laboratorios. En dichos laboratorios, empleando técnicas de inteligencia artificial, los datos serán procesados e interpretados de forma automática, obteniéndose como resultado información de primera mano para el agricultor sobre el estado y proyección en el tiempo del olivar.

Sólo hay que dar las intrucciones precisas a las máquinas -la tecnología aún no permite al 100% que éstas puedan recibir e interpretar por sí mismas los datos obtenidos por el drone- para que el olivo reciba justo los cuidados que necesita: agua, fitosanitarios, abonos… Parece algo del futuro, pero ya se está realizando y podría considerarse como la segunda revolución tecnológica del olivar: la agricultura de precisión.

La información le llegará al agricultor de forma fácilmente interpretable por él, mediante mapas interactivos coloreados, a su smartphone, tablet u ordenador. Así, conocerá en tiempo real desde el estado hídrico y de nutrientes individualizado de cada árbol, hasta una estimación de la cantidad de cosecha, contando además con una evaluación de la existencia o no de plagas y enfermedades, tratamientos a aplicar, en qué zonas del olivar y en qué medida.

Ya hay empresas que se dedican a trabajar con estos sistemas en favor de los olivareros. Los diagnósticos con drones cuestan unos 29 euros por hectárea de media y son rentables a partir de diez hectáreas. El ahorro cuando se aplican las recomendaciones técnicas derivadas del análisis de los datos obtenidos por el drone están entre el 10 y el 20%. Según los estudios que se vienen realizando, una gran parte del olivar solo se sostiene por las ayudas. Los drones pueden mejorar estas cifras.

Fuentes: Mercacei / Ideal

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